Nuestro viaje comienza en las medievales calles de Brujas, su casco antiguo, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, no deja indiferente a nadie que pasee por sus bellos canales. Hemos pasado allí tres días sumergidos en un pequeño cuento con sabor a chocolate, perritos calientes y, sobre todo, excelente cerveza fresca!! La plaza Markt, con su impresionante Campanario y su mercado de frutas y verduras cada miércoles, la plaza Burg, donde se encuentra el Ayuntamiento y los grandes molinos que rodean parte de la ciudad, han sido los protagonistas, sin duda, de la parte más tranquila de nuestras vacaciones. Es muy buena la comunicación en tren, eso sí, no utilizan nada el aire acondicionado porque no están muy acostumbrados al calor, y os aseguro que nosotros lo sabemos bien.