Viaje a otro mundo, Japón
El día 23 de Septiembre comenzó nuestra aventura de viajar a Japón, un lugar sin duda extraordinario que ha llenado de magia y anécdotas nuestro viaje de novios. Ahora que hemos superado los efectos del jet lagy hemos vuelto a la realidad del día a día, queremos compartir con vosotros cómo hemos vivido la cultura nipona, lo que hemos aprendido al otro lado del mundo, desde luego una experiencia sin igual.
Aunque un poco desorientados a la llegada, 3 p.m hora japonesa, día 24, y sin tener ni idea del idioma, fué relativamente fácil encontrar nuestro hotel, Sunroute Asakusa, situado en un barrio bastante tranquilo donde se agradece llegar después de un intenso día. Primera toma de contácto : recorrer las calles próximas al hotel nos da una idea de lo colgados que están allí, locales enormes que invaden tus oídos de sonidos extridentes en los que, como locos, juegan a máquinas incomprensibles de una forma desenfrenada; farolillos en las puertas de algunos bares que identifica a éstos como “izakayas“, tabernas donde tomar una cervecita “Asahí “o un buen sake después del curro.
Lo cierto es que ya nuestra primera cena fué algo arriesgada al entrar en un pequeño local de barrio en el que ni carta en inglés ni platos de muestra para poder elegir, no queda otra que comer sin saber lo que es, pero … “arigatoo!!“, está realmente bueno y, al contrario de lo que algunos piensan, realmente barato. Si alguna vez vais a Japón os recomendamos sumergiros por completo en el arte de la cocina japonesa, sin prejuicios, ya vereis como, incluso a la vuelta, echaréis de menos los palillos.
25 de Septiembre de 2008
Nuestro segundo dia en Tokio decidimos comenzar la mañana sin los ajetreados metros que inundan la ciudad haciendo un recorrido en barco por el río “Sumida-gawa“, lo que nos permitió hacernos una idea de cómo son algunas zonas y distritos de la ciudad. Nuestra parada en los jardines de Hamarikyu-teiennos llevó paseando a un pequeño lago con una estructura de madera donde experimentamos la conocida “ceremonia del té“. Fué realmente divertido que un grupo de 6 o 7 japonesas no pararan de reirse de Rubén porque apenas consiguió ponerse de rodillas. El té excelente pero el dulce que lo acompaña casi no conseguimos tragarlo. Tras ponernos de nuevo los zapatos, acto que hemos realizado casi todos los dias, tomamos rumbo hacia las conocidas calles del barrio de Ginza, no sin antes hacer una pequeña parada en el mercadillo exterior de pescados de Tsukiji. 
El edificio Sony protagonizó nuestra primera compra, una cámara de video que a partir de ahora seguro protagoniza todos nuestros viajes.Continuamos andando por la avenida Harumidonde a la derecha dejamos el Kabuki-za, uno de los teatros más importantes de Tokio dónde se realizan las típicas representaciones kabuki, y como ya teníamos un poco de hambre paramos al final de la calle, debajo de unas vías de tren, en un callejón repleto de restaurantes donde nos recibieron con gritos de bienvenida y una atención inmejorable. Y con la barriga llena buscamos la estatua de Godzilla aunque, a mi , me decepcionó un poco ver que era tan pequeña. Nuestro siguiente destino, la torre de Tokio. El atardecer tiñó de rojo el cielo justo a nuestra salida del Zojo- ji, templo budista en el que participamos en una ceremonia cargada de desconocimiento para nosotros y al mismo tiempo de agradecimiento por dicho privilegio. Así terminó el día, de vuelta al hotel que mañana madrugamos un montón para nuestra siguiente aventura.
26 de Septiembre de 2008
La excursión a Kioto comenzó temprano y por supuesto sin tener ni idea de lo que el día nos aguardaba. Con el shinkansen Hiraki y en cuestión de 2h 30min nos encontramos en la estación de la que fué capital imperial de Japón entre los años 794 y 1868. La verdad que no teníamos ni idea de por dónde empezar, los mapas de la calle estaban todos en japonés y nosotros allí parados con la guía en la mano cuando… qué inglés más desastroso tenía aquél hombre que se ofreció a ayudarnos!! pero su afán por hacerse entender era tal que nos dejamos llevar y en cuestión de minutos nos encontramos en un taxi con él dirigiéndonos al lugar que queríamos visitar!! Qué suerte tuvimos aquél día; nuestro nuevo amigo, al que cariñosamente hemos apodado “Paloma Blanca” no sólo nos ayudó a llegar a nuestro destino sino que nos acompañó durante todo el día, haciendo para nosotros de un guía personal extraordinario que incluso pagó taxis, entradas a templos y dispuesto a lo que estuviera en su mano. La visita al castillo de Nijófue un lujo a su lado, con todas sus explicaciones y sus conociemientos sobre la que fué en 1603 residencia oficial en Kioto del primer sogun Tokugawa, Ieyasu. De camino a nuestro siguiente destino y no poco sorprendidos de que paloma blanca siguiera con nosotros, éste nos explicó que vivía en una región cerca de Hirosima y que se encontraba en Kioto por visitar a un amigo. Paloma blancanos llevo al mercado de Nishiki, que viene a ser como el mercadillo de alimentación de un barrio de toda la vida, eso sí, con productos rarísimos que tuve el placer de degustar en más de una ocasión. Y de allí, después de llenar la barriga y conseguir pagar algo nosotros, visitamos el templo más antiguo de Japón, el Kiyomizu-dera. Vistas espectaculares, pagodas increíbles, naturaleza que inunda tu alrededor. La tarde concluyó de la mejor manera posible, la visita al barrio de Giondonde el espíritu de las gueisas y
las maiko abruma al turista desde la incomprensión y el misterio de una vida entregada, al mismo tiempo que embriagadora. Qué suerte que Paloma blancaestuviera allí, porque tuvimos la posibilidad extraordinaria de verlas caminar por las callejuelas con sus pasitos cortos y la cabeza agachada, completamente sumergidas en su propio fin. La despedida fué emocionante cuanto menos, lo cierto es que Paloma blanca, de algún modo, ha conseguido marcar nuestro destino y comprender que siempre hay gente maravillosa, aunque ésta vez, fuese al otro lado del mundo.
27 de Septiembre de 2008
La primera capital auténtica de Japón es una de las ciudades más gratificantes de visitar. Nara, aunque no parece gran cosa a simple vista, esconde numerosos secretos y puntos de interés, tánto que está considerada Patrimonio Mundial de la Humanidad. La visita a Nara comenzó por una de las calles principales repleta de tiendecillas de regalos y recuerdos que decidimos dejar para el final día. El parque de Nara-Koen alberga unos 1.300 ciervos que, en los tiempos anteriores al budismo, se consideraban los mensajeros de los dioses, así que, hoy en día, éste es un animal sagrado. Aquí se encuentra el templo Kokuju-ji dejando a su paso dos pagodas impresionantes de 3 y 5 pisos que son realmente increibles.
Lo cierto es que el día finalizó de la mejor manera posible, con una experiencia inolvidable que habíamos preparado con mucha ilusión. A unos 15 min de Nara se encuentra un pueblecito llamado Oji, y allí nos dirijimos para pasar la noche en un ryokan, típico alojamiento japonés con habitaciones de tatami, y futones donde dormir arropados por la cálida atención que nos ofrecieron y un montón de comodidades. Si viajais a Japón os recomendamos, desde luego, pasar allí al menos una noche.
28 de Septiembre de 2008
Fué todo un privilegio comenzar el día desayunando en una habitación con más de 100 años de antiguedad , rodeados de paneles japoneses que recreaban , junto al cantar de los pájaros y la perfección de los árboles, la época meiji. Nuestro siguiente destino era coger un tren que nos acercara aHimeji, donde la principal atracción es el castillo que se encuentra en lo alto de la colina y que en numerosas ocasiones hemos podido ver en películas y series de televisión, Himeji-jo. Llamado por los japoneses “garza blanca” o shirasagi, nombre que deriva de su silueta blanca, posee una torre de cinco plantas que , bien es cierto, cuesta bastante subir.
Los lugares declarados Patrimonio Mundial que rodean Toshó-gú son los más característicos. El Toshó-gú es el santuario sintoísta principal y a su lado se encuentra una pagoda de 5 plantas de color rojizo que a nadie deja indiferente por su belleza. Se puede coger un autobús que te para en los puntos de interés y visitar también el Rinnó-Ji, templo de la secta tendai dónde se encuentra la sala de los tres budas. Tuvimos mala suerte aquí también, todo de obras lleno de andamios; a penas pudimos ver los tres mayores Budas de madera de Japón y, como comprendereis, eso te deja un poco chafado. Lo mejor de la visita a Nikkó fué el grato paseo que dimos por el jardín japonés más grande del mundo, algo maravilloso que te transportaba a otra remota época, cargado de perfección y cuidado a cada paso, la tranquilidad ofrecía un momento de inmortalidad. Ya por último la visita del sagrado puente rojo Shin-Kyó, reconstrucción que cruza el río Daiya, y que también nos dejó algo decepcionados. ¿Pagar por pisar el punte para hacernos una fotografía? no entendíamos nada, la verdad, no tenía mucho sentido. En fin, cansados y pasados por agua durante todo el día, volvimos al hotel dejando atrás el periodo Edo.


1 de Octubre de 2008
Tan sólo a dos días del fin de nuestro viaje, comenzamos la mañana con la visita al barrio por excelencia de la tecnología, Akihabara, ciudad de la electrónica, la mayor locura que hemos visto en las calles de Tokio. Locales enormes repletos de carteles, sonidos, altavoces, y a sus puertas vendedores que te llaman incesantes con micrófonos ensordecedores. Una hora y media allí fué tan agotador como 8 o 9, pero después de mucho andar y ver conseguimos alguna ganga y acabamos comprando 4 ipods.
Pero éste paraíso electrónico libre de impuestos también está dedicado a los amantes del manga, considerándose la meca de los más fanáticos. No olvidéis que es necesario llevar el pasaporte para realizar las compras y comprobar que los artículos son compatibles con el sistema que se utiliza en vuestro país.
Ponemos así fin a la mayor aventura de nuestras vidas. Si viajas a Japón disfruta de cada pequeño rincón, de cada persona con la que te cruces ,de cada comida que pruebes, de cada lugar que puedas visitar, y cuando vuelvas a tu ciudad, sueña, como nosotros, en poder volver algún día a éste maravilloso país.1 comentario »
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annied0g dicho:
on Noviembre 17, 2008 at 6:42 pm
jo, qué maravilla, de verdad.. Qué envidia tan horrorosa..
Al final fuisteis al Fuji? Tengo planeado todo lo que quiero hacer en mi primer viaje a Japón y me sería muy útil conocer de primera mano lo que hicisteis allí
Por cierto, he llegado aquí a través del blog de Javi