Wilderness, encontrando el camino.

Después de un primer disco un tanto irregular en solitario, Brett Anderson ha encontrado la formula para ponernos los pelos de punta en este segundo album, atrás quedan el glam y el pop-rock, esas canciones pegadizas. Ahora entrado en los cuarenta con su traje negro nos ofrece 9 canciones de una sensibilidad increíble, todas son lentas, se basan en piano, chelo, guitarra acústica, algún que otro efecto y una voz que te envuelve en su melancolía, vuelven los tiempos de esa voz grave. El disco comienza con “A different place” una canción que nos recuerda  esos días de cielo gris en Londres. “The empress” es la más floja.

Con “Clowns” llegan los recuerdos de DOG MAN STAR, es preciosa con un estribillo maravilloso que parece estar flotando en las nubes, la guitarra es una pasada, para mi es la favorita. “Blessed” nos invita a  soñar. “funeral mantra” con cánticos de fondo es la más extraña del disco y eso la hace diferente al resto y muy buena. “Back to you” es el icono del disco, muy grande, cuando los planetas mueran, cuando el sol se enfríe entonces volveré a ti, dice la canción. A mitad de canción una voz angelical femenina la de Emmanuelle Seigner, irrumpe de manera soberbia y con un tono espectacular que emociona, simplemente es de lo mejor que ha hecho en años. Los dos últimos temas siguen la misma tónica. Con este disco Brett nos muestra un camino que ha ido labrando en sus conciertos intimos, se ha dado cuenta que tiene que dejar de lado los experimentos del pasado y darnos lo que más le caracteriza y es su voz sin arreglos, simple. El piano y el chelo ayuda mucho a crear una atmósfera intima que te llega al corazón. En definitiva un disco que  marca un ante y un después en su carrera y que le lleva por buen camino, así si.

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